13 marzo 2009

La burbujita del nivel


Yo sé que dentro de dos meses me voy a quejar.

Me voy a quejar (a mi mismo, porque no tendría sentido quejarme con otros) porque no tengo tiempo. Porque, en el fondo, esta carrera no es una muy redituable como podría ser ingeniería. Es de sociales, obvio.

Mi viejo quería que sea ingeniero industrial. Era bueno en matemáticas; fui a las olimpíadas y todo. Pero yo quería hacer lo que me gustaba, e hice bien.

No me arrepiento de eso; sé que no hago esta carrera “como una inversión” (muchos piensas sus estudios de esa manera), la hago, simplemente, porque me gusta.

Pero no puedo dedicarle poco tiempo. Me mata, pero soy así: no tengo ningún apuro por terminarla: tengo laburo y no me va mal; podría hacer esta carrera “más tranquilo”. Pero no puedo, me supera.

Este lunes empiezan las clases. Yo las extrañaba, sin embargo sé que en dos meses me voy a quejar.

Es como el eterno problema entre invierno y verano.

En julio queremos calor.

Hoy, trocaría una casa por un buen aire acondicionado.

Acá es igual; en vacaciones, tengo “mucho tiempo libre” (?), y, en mi caso, el tiempo libre es muy caro: voy más seguido al cine, voy al teatro, voy más tiempo al club.

“Hola Tyncho! ¿Tenés ganas de ir a ver “El último encuentro”? Me dijeron que está muy buena. Ah... ¿estás corto esta semana? No te hagas drama, la próxima invitás vos.”

Camino por Corrientes y pregunto en las librerías por libros que nunca conseguí, y justo ése día (justo!) se murió el abuelo de no-se-quién, les vendieron la biblioteca y ahí estaba: el libro imposible de encontrar.

Definitivamente no podría vivir mucho tiempo a este ritmo.

Además, extraño conocer gente nueva en la clase; extraño hablar de política en el bar mugriento de sociales; extraño esa mística que tiene el edificio, lleno de carteles y graffitis en las paredes que, a pesar de que está todo roto y se cae abajo, me encanta que sea así.

No creo que yo pudiera ir a facultad totalmente limpia y con olor a hospital. Toda desinfectada.

En el fondo, yo se que la extraño.

Pero también sé que, dentro de dos meses, me voy a quejar.


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Es posible que es esas cosas haya que encontrar un balance.

El problema con eso es que, ante el más mínimo cambio, ese equilibrio se pierde. Y si uno insiste en mantenerse igual, puede perder mucho en el intento.

Hay que moverse todo el tiempo, adecuándose a las variaciones de la vida y disfrutar de ese camino.

Y ése movimiento, a su vez, transforma, dentro de lo que nos rodea, el mundo todo. Somos impulsores, en parte, de aquellos cambios a los que luego nos cuesta adaptarnos. Vivimos en una constante búsqueda de equilibrio que, cuando llega, lo tenemos que abandonar por otro.

Sólo nos queda, entonces, disfrutar del cambio.


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Este corto de los hermanos Lauenstein fue creado en Alemani en 1989, y me dejó pensando mucho tiempo después de que lo había visto.

Tanta repercusión tuvo y tantas veces lo pasaron por televisión en su momento que les permitió a los hermanos establecer su propia productora.

Ganador de innumerables premios, entre ellos el Óscar a la mejor animación.


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Me dí cuenta que estoy publicando a razón de un post por semana.

Esto no fue premeditado ni nada.

Sólo se dió así.

Ahora, me preocupa que, cuando empiecen las clases, le baje el ritmo al nivel del posteo.

Ojalá que no.

11 comentarios:

Haifa dijo...

Hey! arriba el ánimo!, aunque te diré que estamos exactamente igual. Seguro tenemos la misma edad. Yo tengo 26 años y vos?
Besos nene!

Natalia Alabel dijo...

De todos los cortos que posteaste, creo que éste es el mejor.
Excelente.
Seré curiosa, qué estudiás?

alma dijo...

ahhhh se me piantó un lagrimón... como extraño la facu!! el cafecito, las charlas con los amigos a los que tenes la suerte de ver todos los días.. juntarse a estudiar, mate, las clases magistrales en las que uno piensa "como sabe este tipo", la epoca del bolsillo flaco, las risotadas, los comentarios del fin de semana, las nuevas parejitas inpensadas..
No te quejes, es la mejor etapa. Daria cualquier cosa por volver ahí. Ahora para ver a un amigo tenes que tener armar una cita con una semana de anticipación..todos ocupados, todos laburando a mil..
Te envidio!
Saludos!

Kuwo dijo...

No te preocupes Haifa, que mi ánimo siempre está arriba =) Solo que a veces me quejo.
después me va a pasar como dice Alma: voy a extrañar esa etapa de la vida xD --- Igual todavía me falta para terminar esta etapa; tengo 22 años =P

jajaja - Alabel! (te juro que antes de que me dijeras que era un nombre inventado, estaba pensando en ponérselo a alguna futura hija =P ) - Che, ¿no te prometí que el próximo corto que posteara te hiba a gustar? Lo querés, lo tenés =P
Estudio Ciencias de la Comunicación, en la "sede" (por llamarla de alguna forma =P ) de la UBA de Parque Centenario =)

jajaja, alma! TAL CUAL!!!
¿sabés qué? Yo empecé a tomar café por la facu! Antes no tomaba! xD

Gran Lady dijo...

Por lo que contás, seguro te gusta más la "sede" que tiene sociales en Marcelo T. y Uriburu. Yo tuve la experiencia de estudiar en un lugar como el que vos contás, tomando litros de un menjunje negruzco al que llamaban cariñosamente "café"; en el que eran tan importantes las clases como las reuniones de después, en el bar, juntándonos a discutir los temas (más de una vez se sumaba algún profe haciendo tiempo entre clase y clase), ésa es la época que añoro. Después tuve la experiencia de dar clases en una importante universidad privada, como vos decís, "con olor a hospital", donde el café del bar salía lo que yo pagaba un almuerzo en otro lado. Ahí no se armaban discusiones. No solo el edificio tenía "olor a hospital": parecía que todo el mundo estaba bañado con lysoform, esterilizado. Esperaban el fin de cada clase como cuando en 5º grado esperás el recreo. No hace falta aclarar que duré poco y que fui un poco mercenaria, porque necesitaba la guita.

kika dijo...

ey, buen inicio de clases!
harás lo que puedas, claro, incluso quejarte y no postear.
me consuela que muchos a los veintipico estén pensando en el tema del equilibrio.
abrazo!

Kuwo dijo...

Gran Lady, en realidad curso en una sede "beta" que tiene la facultad de sociales en parque centenario. Te imaginarás cómo es... xD
Pero me encanta!
Una vez entré a una facultad privada para visitar a alguien y ¿sabés que había en la entrada? Tenían molinetes como en las empresas o en los subtes en donde los alumnos tenían que pasar una "tarjetitita".
Adheridos a esos molinetes había una especie de semáforo... Cuando tenías la cuota al día, el semáforo se ponía en verde. Cuando estaba cercano el vencimiento de la couta, en amarillo; y si, por una de esas casualidades, cometías el graaaaaave error como estudiante y persona ed no pagar la couta, te sltaba una terrible luz roja con alarma y todo. Una maravilla.
Ni tengo que pensarlo... me quedo toda la vida con mi "mejunje negruzco" y mis charlas de bar =)

Gracias Kika =)
se hará lo que se pueda
solo que a veces lamento que no pueda ser más =)

Anónimo dijo...

los bloggers te essstraniamoss :) todo bien?

Mariana dijo...

Increíble este corto. Gracias por compartirlo.

Natalia Alabel dijo...

Y? no posteás más? :(

Gran Lady dijo...

¡Se lo extraña! A usted y a sus cortos.